MENSAJE DIRIGIDO A LOS EDUCADORES CON MOTIVO DEL INICIO DEL CURSO ESCOLAR.

¡PAZ Y BIEN!

 Después de vivir un año “movidos por el amor”, iniciamos el nuevo curso escolar con una palabra clave: ESPERANZA, acompañada del verbo CAMINAR que nos invita al movimiento, a dar pasos, a salir al encuentro… Así, pues, bienvenidos y bienvenidas al curso escolar 2025-26 animados por el lema: ¡CAMINAMOS CON ESPERANZA!

 Cierto es que los hilos de la esperanza se entretejen en la vida cotidiana cuando nos ponemos en camino, cuando nos disponemos a mirar más allá de nosotros mismos, cuando recorremos los senderos diarios tomados de la mano de Alguien que nos atrae, nos sostiene y, a la vez, nos envía. Así lo expresa, de forma muy gráfica, la Hna. Mariola López, rsc, en la ponencia presentada en Roma, el pasado mes de mayo:

 “En hebreo las dos palabras para indicar esperanza (miqwah y tipwah) provienen de cuerda (qaw) que como verbo también tiene el sentido de esperar. La esperanza es una cuerda que Alguien nos tiende y a la que nos agarramos. (…) Cuando no podemos, no sabemos, andamos perdidos, desalentados… Él es el que puede, el que sabe, el que nos busca, el que nos tiende una cuerda: “Con cuerdas de amor os atraía, con lazos de cariño” (Os 11, 4)”.

 ¡Cuánta verdad! Y ¡cuántas cuerdas tenemos a mano para agarrarnos y crecer en esperanza! Entre otras, os propongo tres:

A.- La cuerda de la fe y la confianza en Dios. Palabras heredadas del P. Tous y visibles en su actitud ante los acontecimientos. Una fe y una confianza de la que bebieron la Madre Remedio y las primeras hermanas y que, a través de ellas, generación tras generación, ha llegado hasta nosotros. El P. Tous y la M. Remedio emprendieron la aventura de la fundación de los colegios MDP confiados en el corazón bondadoso de Dios, sin saber qué se encontrarían en el camino, pero agarrados en la fuerza de la oración y en la fe que “mueve montañas” (cf. Mt 17, 20). ¡Queramos parecernos a ellos! A lo largo del curso seguramente viviremos momentos alegres, pero también sabemos que no faltarán los obstáculos. Agarrémonos a esta cuerda que nos ofrece la ESPERANZA en la PROVIDENCIA bondadosa de Dios “que ya sabe lo que nos conviene” (J. T. Carta 16-6-1868).

B.- La cuerda de la ayuda y el ánimo. Miremos las actitudes de Jesús cuando aquel padre le pide la curación de su hija: lo escucha, se acerca a la joven, la toma de la mano y le dice: “Talita, cum -que significa: Muchacha, levántate-” (Mc 5, 41). Y la jovencita de doce años empieza a caminar. Es un buen programa para nuestras relaciones interpersonales: escuchar, cercanía, dar la mano y animar a levantarnos. Sería bueno hacerlo nuestro, a fin de iluminar aquellos momentos, tanto entre los maestros como con los alumnos y sus familias, en los que percibimos inquietud, malentendidos, miedos, conflictos, incertidumbre ante decisiones arriesgadas… Agarrémonos a esta cuerda que nos ofrece una ESPERANZA LIBERADORA Y TRANSFORMADORA, fuente de comunión, paz profunda y serenidad. 

 C.- La cuerda de la acogida de la diversidad, reflejada en el relato bíblico de Rut y Noemí (Rut 1, 6-22). Dos mujeres viudas y de culturas diferentes, suegra y nuera, se ponen en camino con el único equipaje de poder contar la una con la otra. Juntas buscan espacios de encuentro generadores de vida donde desplegar el amor a los demás, donde poder bendecir y ser bendecidas en la diferencia. ¿Verdad que también reconocemos en nuestros colegios estos espacios? Sí, las diferencias interculturales e intergeneracionales están presentes entre los miembros de las comunidades educativas y en la red MDP. La acogida y el acompañamiento son reflejo de un corazón y una mente abiertos que permiten vislumbrar horizontes luminosos. Agarrémonos a esta cuerda que nos abre a la ESPERANZA de una FRATERNIDAD universal. 

Seguro que encontraréis muchas otras cuerdas. Me gustaría que las descubrierais y las compartierais entre vosotros. Estamos llamados a ser educadores y educadoras esperanzados. ¡Tenemos tantas razones para serlo! Os deseo que durante este curso que hoy estrenamos, la esperanza se convierta en el gesto silencioso que nos recuerde que nunca caminamos solos, ¡siempre está Dios!

Os encomiendo a la Madre del Buen Pastor, espejo de esperanza, guía y compañía de las ovejas de su Hijo, para que anime con su ternura y amor maternal vuestros pasos y haga posible que todos juntos CAMINEMOS CON ESPERANZA.

Hna. Mª Carme Brunsó Fageda. 

Barcelona, 1 de septiembre de 2025