03 Sep Encuentro de formación en Pallejà

Del 2 al 7 de agosto fuimos convocadas en Pallejà para llevar a cabo el Encuentro de Formación sobre “Las relaciones interpersonales en el marco de la obediencia”, con el lema: “Humildemente obedientes al Amor”.
Estábamos presentes 33 hermanas de las distintas comunidades de España, alegres y agradecidas por poder encontrarnos, dispuestas a participar con ánimo en esta formación y a compartir la fe en la Eucaristía diaria y en los distintos momentos de plegaria.
Domingo, 2 de agosto: fiesta de Nuestra Señora de los Ángeles
Nos encontramos alrededor de las 19:00 h. y, al atardecer, tuvimos una vigilia dedicada a nuestra Madre. Con una pequeña vela encendida nos reunimos en la plaza y salimos en procesión hacia la imagen de la Madre del Divino Pastor, donde también se hallaba dispuesto el cuadro de la Anunciación, cuyo fresco original se encuentra en la Porciúncula.
Teniendo por techo el cielo, iluminadas por las velas colocadas ante el altar de María y dispuestas a honrarla, nos adentramos en la plegaria, unidas a Francisco de Asís, que contemplaba en la Madre aquello que él tanto deseaba: convertirse en casa de Dios.
Por eso, contemplamos el corazón de María: silencioso, pobre, obediente, caritativo y misionero. Finalmente, recitamos juntas la plegaria de san Francisco a María: “Salve, Señora, santa Reina”.
Y así, convencidas de que el corazón de María sostiene nuestra fidelidad a Dios y nuestra esperanza, finalizamos esta noche con gran agradecimiento y alegría.
Lunes, 3 de agosto
Estábamos expectantes. La presentación de la formación fue un diálogo entre las hermanas del Consejo General. Primero, se enmarcó todo el programa de estos días en el tema: “Las relaciones interpersonales en el marco de la obediencia”. A continuación, nos presentaron el logo, el himno y el lema: “Humildemente obedientes al Amor”.
Recibimos el material, los horarios y, después de una pausa, empezamos la oración inicial: “Fiat”, cuyos textos estuvieron enfocados en el sí de María, meditando en su “hágase” y contemplándola obediente durante toda su vida.
Culminamos con una ofrenda espiritual, depositando unas pequeñas flores a los pies de la imagen de María. La ambientación se fue realizando entre todas, poco a poco, mientras íbamos meditando en el amor a María que tuvieron san Francisco, santa Clara, el Beato José Tous y la Madre Remedio Palos.
Después de la Eucaristía y la comida, por la tarde, la Hna. Mariola López, rsc, hizo su exposición por videoconferencia: “Mujeres junto al pozo”. Su ponencia nos ayudó a sentirnos también mujeres junto al pozo, en diálogo con Jesús, que nos ofrece un espacio de confianza y amor. Fueron momentos para entrar en el propio “pozo” y, finalmente, compartimos de dos en dos nuestra experiencia.
Martes, 4 de agosto
Nuestro primer encuentro en la sala fue una breve oración sobre la vida oculta de Jesús, en la cual Lucas nos dice: “Y vivía sometido a ellos”. Esto nos habla de la entrega en la vida cotidiana y sencilla de cada día: una interpelación a vivir en silencio y obediencia como Jesús.
Seguidamente, escuchamos la segunda ponencia de la Hna. Mariola con el tema: “La Ruah y las estaciones de la vida”. Nos dejamos interpelar para ubicarnos en las estaciones en las que cada una nos encontramos. Después de meditar, compartimos nuestras aportaciones en el gran grupo, mediante una imagen de la estación en la que nos encontramos. ¡Qué bonito momento de alabanza a Dios y de dejarnos conocer!
Por la tarde, acudimos a escuchar la tercera ponencia de la Hna. Mariola: “La casa de Betania”. Profundizamos en la relación entre los hermanos de este hogar: un desafío a crecer en la unidad para servir mejor al Maestro. Jesús llegó a Betania como “el necesitado”: a descansar, a conversar, a compartir la amistad, a dejarse amar.
Después de la reflexión personal sobre las diferentes escenas de Jesús con María, Marta y Lázaro, nos fuimos a merendar al aire libre. Cada comunidad se reunió en una mesa bien preparada para dialogar sobre lo que el Señor nos había inspirado. Fue uno de los tantos momentos de expansión y enriquecimiento mutuo.
Miércoles, 5 de agosto
En la oración de la mañana ahondamos en la obediencia que supone la escucha y la renuncia a los propios gustos y preferencias, todo desde la cruz de Jesús, expresión de su amor hasta el extremo. Se entregó una pequeña cruz a cada hermana y, en la etiqueta, cada una debía escribir su nombre como expresión de acogida.
Seguidamente, tuvimos la ponencia presencial de Fray Eduard Rey, ofmcap, sobre la obediencia en Francisco y Clara de Asís: una obediencia desde la autenticidad. Cada una tenemos dones para poner al servicio, pero, al mismo tiempo, somos pequeñas, vulnerables, y no podemos encontrar solas el querer de Dios sin la ayuda de los hermanos. Asimismo, la comunidad nos ofrece un marco de obediencia, con sus estructuras y vínculos, que son necesarios para permanecer fieles.
Por la tarde, las Hnas. Margarita Bravo y Aura María Treminio nos hicieron una presentación sobre la obediencia en el Padre Tous y en la Madre Remedio. En la reflexión personal pudimos profundizar en cómo ellos buscaron y encontraron la voluntad de Dios a través de la oración, el acompañamiento, las mediaciones humanas y una profunda humildad.
Después, nos reunimos en grupos y se nos entregó una cestita, donde íbamos a colocar un símbolo que reflejara la obediencia en el P. Tous y en la M. Remedio.
Jueves, 6 de agosto
La afirmación de Jesús: “Mi alimento es hacer la voluntad de mi Padre” nos invita a reevaluar nuestras prioridades. Nos desafía a buscar un “alimento” más allá de lo físico, que trascienda las limitaciones temporales y nos conecte con la vida eterna que Jesús vino a ofrecer.
Este fue el contenido de la oración de la mañana. Y nos preguntamos: ¿Cómo nutro mi alma para que sea cada día obediente al Amor?
A continuación, pusimos en común las reflexiones que surgieron en los grupos el día anterior, a partir de los ejemplos de obediencia del P. Tous y de la M. Remedio. Las aportaciones fueron muy interesantes, concretas y aterrizadas. Concluimos este momento presentando las cestas con los símbolos.
Seguidamente, dedicamos un tiempo a la profundización de las Constituciones en cuanto a la obediencia. Esta reflexión culminó escribiendo cada una en un post-it la respuesta a la pregunta: ¿Dónde debes poner el foco para crecer en obediencia?
La tarde de este día la dedicamos a las Conversaciones Espirituales, con la pregunta: “El Amor… ¿a qué conversión te llama hoy para ser más fiel en la obediencia?”.
Viernes, 7 de agosto
Después de haber invocado al Espíritu Santo y de habernos dirigido a nuestra Madre y Pastora, pusimos en común las conclusiones de las Conversaciones Espirituales del día anterior.
La Madre General nos dirigió unas palabras, exhortándonos a retomar nuestros compromisos de obediencia, según la vida que hemos abrazado.
Finalizamos la mañana con la oración de clausura, retomando algunas reflexiones de los temas tratados y compartiendo aquello que cada comunidad se lleva en su “maleta de la obediencia” como compromiso de la fraternidad.
Este bello momento tuvo su punto final prestando obediencia a la Suprema Abadesa, nuestra dulce Pastorcita, Madre fielmente obediente, para que Ella oriente nuestras prioridades según el querer de Dios, como lo hicieron también Francisco, Clara, el Padre Tous y la Madre Remedio.
Podemos concluir esta síntesis con una palabra: ¡GRACIAS!
Han sido unas jornadas de verdadero encuentro con las hermanas, compartiendo desde lo profundo de nuestro ser, desde nuestro “pozo”, donde fluye la vida de Dios en cada una, desde los deseos más hondos de fidelidad, aun sabiéndonos frágiles y vulnerables.
La presencia de nuestra Madre y Pastora nos ha envuelto desde el primer día hasta la despedida. Su “hágase” es el mejor ejemplo de obediencia al Padre que podemos contemplar e imitar. Asimismo, los ejemplos de nuestros guías espirituales son luces que iluminan los senderos de nuestra vida consagrada para ser “humildemente obedientes al Amor”.
Gracias, también, a cada hermana participante por su disponibilidad y su apertura, que han hecho posible el buen clima de oración, reflexión y compartir fraterno durante el encuentro.
Y, como se expresó en la puesta en común del último día: “Muchas gracias al Consejo General por toda la entrega, dedicación y riqueza ofrecida en estos días”.
Por todo ello, nos unimos en un canto de alabanza a Dios:
¡Loado seas, mi Señor,
por el don de las hermanas!
¡Loado seas, mi Señor,
por el don de la vocación de Capuchinas de la Madre del Divino Pastor!








