09 Mar Campamento pre-cuaresmal 2026
Parroquia Cuerpo y Sangre de Cristo – Tortí, Panamá.
En muchas diócesis de Panamá se preparan los campamentos de encuentros juveniles pre-cuaresmales. Es una oportunidad para crecer en la fe de forma grupal, en la cual los jóvenes se interpelan sobre su vida personal y sobre su relación con Dios y con los demás. Esta actividad se realiza coincidiendo con los días de carnaval en el país.
A continuación os presentamos la experiencia de acompañamiento al campamento de nuestras hermanas de la Comunidad de Tortí:
Del 14 al 18 de febrero tuvimos la oportunidad de participar activamente en el campamento pre-cuaresmal para jóvenes de la parroquia con el lema “NO DIGAS: SOY DEMASIADO JOVEN, DONDE YO TE ENVÍE IRÁS”.
Es importante señalar que este encuentro, organizado por la parroquia, es anual y se prepara con mucha antelación y con la participación de personas voluntarias en los ámbitos de cocina, charlas, animación litúrgica, musical y lúdica, etc. Los jóvenes llegaron hasta el lugar señalado en la montaña, llamado “Colonia Santeña”, que dista una hora y media del pueblo. Es una finca de una familia que puso a disposición el rancho, las salas, el lugar para comedor, la cocina, etc. La casa estaba preparada para que los jóvenes tuvieran una participación activa sin interrupciones de móviles, ya que no había conectividad, ni nada que los distrajera de la experiencia. El campamento tiene un objetivo evangelizador, acompañando a los jóvenes en la búsqueda de Dios y enfatizando las prácticas que ayudan a vivir una Cuaresma con sentido de conversión.
Asistieron 111 jóvenes entre 12 y 25 años de edad. Todos se dispusieron para vivir este hermoso encuentro aceptando los diferentes retos que se les propusieron y participando activamente en todas las actividades: juegos, temas de reflexión, oración ante el Santísimo Sacramento, recepción del Sacramento de la Reconciliación, compartir fraterno, asistencia a las charlas, dinámicas, etc.
El Santísimo estuvo expuesto en un lugar adecuado durante toda la jornada; acudían los jóvenes a orar en silencio, por grupos pequeños y con mucha devoción.
Nuestras tareas fueron:
- Coordinar, junto con los jóvenes del coro, los cantos apropiados.
- Tener a punto los ornamentos y vasos sagrados.
- Cooperar con los sacerdotes en las meditaciones y en el examen de conciencia dirigido a los jóvenes para hacer una buena confesión sacramental.
- Dar una de las charlas.
- Acompañar a los jóvenes en la adoración al Santísimo, expuesto durante los cuatro días.
Los participantes expresaron sus valoraciones de lo vivido en el campamento, evidenciando que fue muy positivo y que regresaban a sus casas con un gran deseo de volver a acampar el próximo año. Para nosotras fue muy hermoso compartir con los jóvenes esos días y apoyarles en sus actividades junto con los frailes y los laicos de la parroquia. Ellos han expresado, entre otras cosas, que Dios es alegre y que ha valido la pena haber optado por vivir esta experiencia.
Seguidamente, transcribimos el sentir de algunos jóvenes que participaron en el campamento:
Me sentí súper bien. Siento que fue un regalo de Dios para descansar el alma. A veces necesito ese silencio para volver a escucharlo a Él y agradecer por las cosas simples. (Yarqueira Pinto)
Mi experiencia fue bonita, porque la verdad no pensaba ir, pero Dios tiene un plan y me gustó, porque siento que los temas fueron claves y realistas. (Derik)
El campamento 2026 ha sido una experiencia maravillosa donde pude experimentar el compartir con mis amistades que desde hace mucho tiempo no veía. También pude experimentar el amor de Dios en cada momento que fui al Santísimo, la experiencia de tenerlo al frente de mí nuevamente me llenaba tanto de alegría que tenía hasta ganas de llorar, pues de un tiempo para acá, el amor que tengo hacia Dios es más grande. El campamento de este año ha hecho que me acerque más a Dios y me comprometa más con mi comunidad cristiana. (Juan Diego Sáenz)
Mi experiencia en el campamento fue muy bonita y especial. Todo estuvo bien organizado, la comida estaba riquísima y siempre había un ambiente alegre. Se notaba el esfuerzo de los organizadores para que disfrutáramos cada momento. También fue muy bonito conocer nuevas personas, hacer amigos y fortalecer la fe juntos. Entre risas, oraciones y momentos de reflexión, sentí que el campamento no solo fue una experiencia divertida, sino también algo que me ayudó a crecer espiritualmente. (Dianys Montenegro).





