Un día en las misiones: acompáñanos a La Unión, Zapaca-Guatemala

UN DÍA EN LAS MISIONES: LA UNIÓN, ZAPACA – GUATEMALA.

Hoy 12 de marzo, jueves eucarístico, nos levantamos dispuestas a compartir la Palabra y el testimonio con dos comunidades.

A las 5:30 h. estábamos en la capilla en adoración ante Jesús Sacramentado. A Él nos presentamos y le presentamos todo lo que llevábamos en el corazón, de manera especial el aumento de vocaciones y las personas con las que nos íbamos a encontrar. Después de rezar Laudes, pasamos a desayunar y a alistarnos para el viaje. Las hermanas ya estaban preparadas con los temas y actividades a realizar.

Salimos a las 8:30. Fuimos con el Sr. Párroco Simeón García Carranza y el secretario, quien conducía la camioneta. Subiendo y subiendo la montaña y, luego, bajando y bajando, cruzando pequeños arroyos hasta llegar a Volcancito Abajo. El paisaje que se abría a nuestros ojos era precioso: montañas y más montañas; a lo lejos, entre esas montañas, se divisan casitas diseminadas en pequeñas poblaciones. Dios ha ido repartiendo la tierra entre sus hijos o a sus hijos los ha plantado como flores de su gran jardín.

A las 10 h. llegamos por esos caminos empinados y polvorientos a Volcancito Abajo, pasando por aldeas que cuelgan de las laderas como pequeños poblados de un gran pesebre: Esquipulitas, Taguayní Colonia.

En la capilla nos esperaban unos cuantos fieles, pero poco a poco fueron llegando más: madres con sus niños de todas las edades, abuelas, hombres y algún joven. Esta gente no sabrá mucho de teología, pero bien sabe quién está en el oratorio: Jesús Sacramentado, pues, al llegar, se arrodillan con una devoción y fervor envidiable para muchos que hemos dedicado la vida a Él. Y los niños, imitando a los mayores, van haciendo lo mismo.

Pronto el Padre Simeón se sentó a confesar y una hermana a dirigir el Rosario. Seguidamente del Rosario, otra hermana les hace una reflexión sobre el sacramento de la Penitencia y la otra se reúne con la comisión de pastoral vocacional. Todos los fieles se confiesan, por eso da tiempo para la reflexión y las reuniones. Esta gente sencilla y educada, ¡cuánto camino recorre para llegar al oratorio y celebrar la penitencial! El encuentro acaba con la Eucaristía y los avisos sobre sus actividades religiosas y formativas.

Así como le dan lo mejor al Señor, su tiempo, al sacerdote y a las hermanas también: una rica sopa de gallina, tortillas y fresco para el almuerzo: “El obrero merece su salario”. Acabada la reconfortante sopa, nos dispusimos para continuar la labor misionera. Siguiendo el camino nos esperaba la comunidad Volcancito Arriba; unos 15 minutos en carro separan una comunidad de la otra. El esquema se repite: confesiones, rosario, catequesis y Misa.

Regresamos a la casa a las 17:15 h., pero la misión no había acabado. A las 18 h., las hermanas tenían que dirigir la Hora Santa Vocacional nacional. Cada jueves se realiza en los oratorios, pero este jueves le correspondió a la parroquia de La Unión dirigirla y retransmitirla por redes sociales.

Así empezó y acabó este jueves eucarístico misional. (Hna. Isabel Varela)