05 Jun Procesión a Montserrat e Igualada.
Arraigado en la tierra regada por el Agua Viva, penetró en el alma del Padre Tous la bondad y la misericordia de Jesús. La oración, el silencio ante el sagrario y el amor a la Divina Pastora vitalizaron su entrega de cada día, haciéndola florecer en una misión concreta: la fundación del Instituto.
El pasado 24 de mayo, dentro de las celebraciones del Milenario de Montserrat, de los 175 años de fundación de las Hermanas Capuchinas y de los 200 años de nacimiento de la Madre Remedio Palos, realizamos la Peregrinación a Montserrat y a Igualada como Familia Tousiana. El Equipo Coordinador de las celebraciones de los aniversarios, preparó todo lo necesario para propiciar un encuentro donde no faltaran los detalles para que todos los asistentes tuviéramos una experiencia significativa alrededor de María en Montserrat y del Padre Tous en su Casa Natal en Igualada.
Nos encontramos primeramente dentro de la Basílica de Montserrat para la Misa Conventual. Al inicio de la Misa, muy concurrida por diversos peregrinos, la Hna. Noemy Mora leyó unas palabras para presentarnos y explicar el motivo de nuestra peregrinación y, en el momento de las ofrendas presentamos ante el altar un retoño de laurel en una pequeña maceta, como signo de la vitalidad de la obra del Beato José Tous.
A continuación, nos dirigimos a la sala donde nos recibió el Padre Abad Manel Gasch, quien nos atendió para darnos la bienvenida, dirigirnos unas palabras a todo el grupo recordando la Beatificación del Padre Tous, en la cual tuvo una participación activa como director de la Escolanía. Asimismo, hizo una síntesis de la vocación de los monjes y de su misión en este Santuario. La Superiora General, Carme Brunsó, dio las gracias por su amable acogida y entregó unos presentes en nombre de todos.
Concluido el encuentro con el Padre Abad, nos apresuramos con gran devoción a subir los escalones que nos llevaban hacia la sagrada imagen de la “Moreneta” y colocarnos uno a uno bajo su presencia maternal, confiándole todo lo que llevábamos en nuestros corazones. Una visita que para nosotros es indispensable, porque sabemos que Ella nos espera siempre en su trono de misericordia y amor.
Cuando llegó la hora de la comida, nos unimos alrededor de la mesa a compartir los alimentos. Aquí se dieron las conversaciones informales, las risas espontáneas, el disfrute sin prisas, dentro de la compañía amable de quienes nos sentimos unidos por un mismo carisma y cobijados bajo la mirada amorosa de la Virgen.
A continuación nos esperaban nuestras hermanas en la Casa Natal del Padre Tous, así que bajamos a la Cripta para orar juntos, recordando la sabiduría y cercanía del Padre Tous mediante la escucha atenta de sus máximas, el silencio del corazón y los cantos. Como recuerdo nos entregaron una rama de laurel a cada uno, símbolo de la firme y humilde respuesta del Padre Tous a Dios y a los hombres, cuyo legado continúa vivo entre nosotros. A continuación, la Hna. Purificación Robredo hizo un recorrido por la Sala P. José Tous explicando su contenido y, luego, paseamos por el jardín, recreándonos con el perfume de las bellas rosas que había y el sonido del agua cristalina que salía de la pequeña fuente. Finalmente, subimos a la sala de comunidad para disfrutar de la merienda preparada por las hermanas.
Damos gracias a Dios, porque todo lo que realizamos durante el día nos recordaba la vida y la sabiduría que siguen brotando del Padre Tous, testimonio fiel de sencillez, pobreza y humildad capuchina.
A continuación transcribimos los mensajes de quienes nos han hecho llegar su sentir:
“Hemos vivido en todo momento la capacidad de cuidar, amparar y proteger a todos los miembros del grupo. Las hermanas, con su acogida y estima, desde las más jóvenes a las más mayores, nos han hecho vivir una verdadera fraternidad. Momentos de espiritualidad compartida y sentida desde la plegaria inicial cuando iniciábamos el viaje, la Eucaristía vivida en el Santuario de Montserrat y, cómo no, la visita a la Cripta de nuestro Beato Padre José Tous.
El ramito de laurel como un triunfo, perseverancia y firmeza para compartir la oración, la fe y el carisma que nos une. ¡Felicidades por estos 175 años y por este día tan especial que nos ha dejado huella en el corazón de todos los integrantes de nuestra Familia Tousiana!” (Maribel Rami).
“La peregrinación a Montserrat y a Igualada ha sido magnífica. Una experiencia espiritual, un viaje al corazón de nuestra fe en Cristo y en nuestra Madre la Virgen Moreneta y en la devoción al Beato Padre Tous, con la Plegaria en la Cripta.
Doy gracias al grupo que lo ha organizado y muchísimas felicidades porque ha sido un gran éxito. Un gran abrazo tousiano” (Mª Isabel Pijoan).
“¡Qué día más bello hemos pasado!
Con gozo y alegría celebramos los 175 años de la Congregación de las Hermanas Capuchinas de la Madre del Divino Pastor, subiendo en peregrinación a Montserrat, donde hemos visitado a la “Moreneta” y, finalizando en la Casa natal del Beato José Tous.
Fue un día de fraternidad, de comunión, de comunicación, de armonía y amor entre todos. Hemos compartido con Fe y Confianza, unidos como una sola Familia. Que nunca dejen de resonar entre nosotros las palabras: PAZ Y BIEN, per molts anys” (Assumpta Bach).
“Me llenó de alegría y gran regocijo compartir con las hermanas la celebración en su conjunto: liturgia en Montserrat, charla con el abad, la comida compartida y amistosa y la plegaria en la cripta, donde se invitaba a la reflexión introspectiva. Todo en su justa medida, con la humildad que las distingue y con la alegría fraternal que se vivió” (Víctor Llobera Oró).








