25 Feb LA MISIÓN COMPARTIDA, UN CAMINO QUE NOS CONVOCA
28 de enero de 2026
La Misión Compartida fue el eje central de la formación que vivimos en el Colegio Madre del Divino Pastor de Villeta, orientada por la Hna. Martha Patricia Serrano.
Desde el primer momento nos sentimos convocados como comunidad educativa a detenernos, a mirarnos con mayor profundidad y a reconocer que la misión que sostenemos no es individual, sino una responsabilidad que se construye juntos, desde la fe y la comunión.
Vivimos esta jornada como un verdadero espacio de encuentro. Los profesores participaron con apertura, cercanía y una disposición sincera para el diálogo, lo que permitió que la formación se desarrollara en un ambiente familiar y fraterno.
A lo largo de la reflexión fuimos tomando conciencia de que todos llevamos en nuestro interior una llamada que nos ha llevado a poner a Jesús como centro y horizonte de la vida. Esa llamada, vivida desde distintas vocaciones, nos une en una misma misión.
Comprendimos que la Misión Compartida no es solo trabajar juntos, sino sentirnos parte de un mismo proyecto que se enriquece con la diversidad y la complementariedad.
Uno de los aspectos que más nos marcó fue la comprensión de la corresponsabilidad como fundamento de la Misión Compartida. Descubrimos que, desde el bautismo, todos somos responsables de la obra evangelizadora y que los seglares, especialmente los docentes, no son apoyo secundario, sino protagonistas de esta misión.
Esta toma de conciencia nos ayudó a valorar con mayor profundidad el papel de cada uno dentro del colegio y a fortalecer el sentido de pertenencia.
La formación también nos invitó a revisar nuestras relaciones y a abrirnos a una nueva forma de encuentro, más cercana, dialogante y fraterna. Fue especialmente significativo reflexionar sobre la espiritualidad que compartimos y cómo esta se concreta en la vida cotidiana del colegio: en el aula, en los gestos sencillos, en el acompañamiento a los estudiantes y en la relación con las familias.
La Misión Compartida se hace visible cuando se vive en lo concreto y se traduce en actitudes coherentes con el Evangelio.
Al finalizar la formación, quedamos con una inquietud profunda y fecunda: la certeza de que la Misión Compartida es hoy un gran reto para nuestro colegio, un reto que nos cuestiona, nos moviliza y nos invita a revisar la manera como vivimos la obra evangelizadora que nos ha sido confiada.
No salimos con respuestas cerradas, sino con preguntas que nos impulsan a seguir caminando juntos, convencidos de que la misión solo será fecunda si la asumimos desde la comunión, la corresponsabilidad y la fe.
Esta experiencia nos dejó inquietos, en el mejor sentido de la palabra: inquietos por seguir encontrándonos, soñar con la Misión Compartida y hacer de ella una forma concreta de vivir, educar y evangelizar.
(Prof. Sandra Laverde y Prof. José Antonio Castillo)

