FUNDAMOS EN TORTÍ, PANAMÁ

El 6 de diciembre ya se encontraban en Tortí las hermanas de la nueva comunidad: Lucila Rivas, Johana Jarquín y Carolina Álvarez. La Hna. Isabel Varela las acompañó en los primeros días.

El domingo 7 participaron en la Eucaristía en la Parroquia “Cuerpo y Sangre de Cristo”. Después de la bendición, el padre Franco Brenes llamó a las hermanas fundadoras para presentarlas a la feligresía. Les dio la bienvenida y dijo: “estas son las hermanas que se quedan con nosotros…”. Cada una de ellas se presentó y expresó su deseo de caminar unida en comunión con la Iglesia. Después de Misa hubo bautizos y repartición de comida. En casa preparamos el almuerzo y nos acompañó a comer fray Franco.

El 8 de diciembre de 2025, Solemnidad de la Inmaculada Concepción de María, ha sido la fundación o entrada oficial de nuestro Instituto a Panamá, propiamente en la parroquia de Tortí, Chepo, provincia de Panamá. A las 6:30 a.m. rezamos laudes con toda solemnidad; luego hicimos la oración y, como acostumbramos, basada en las lecturas de la Misa del día.

A las 11 llegaron 5 capuchinos: Fray Mauricio Monge, Custodio Provincial de la Custodia San Félix de Cantalicio; Fray Ignacio, que está desarrollando su apostolado en La Siesta, Tocumen; fray Francisco Meneses, neoprofeso brasileño que está haciendo su experiencia en la anterior comunidad; fray Robinson Brenes, de la comunidad de Wacuco; fray André Otoni, neoprofeso brasileño que hace su experiencia en esta comunidad; y, un poco más tarde, llegó fray Franco Brenes, Guardián de la comunidad y párroco de nuestra parroquia de Tortí. Se dispusieron a la celebración.

Preparamos el altar en el comedor-sala de la casa, pues en el oratorio no cabíamos. El Padre Mauricio Monge bendijo las imágenes, vasos sagrados y ornamentos. Para cada uno de ellos utilizó una oración larga y, con mucho fervor, fue bendiciendo cada imagen. Todos estábamos atentos, participando de la gracia y el bien espiritual que se derramaba en ese momento. Luego pasó a bendecir las casullas, cíngulos y estolas, y se revistió mientras entonábamos un canto de entrada.

Toda la misa tuvo un cariz fraterno, entrañable, vivida sosegadamente, en paz. En la homilía nos pidió que compartiésemos nuestra experiencia de fundación desde el Evangelio de la Anunciación. Nos habló de una gestación que ha llegado al final y el parto, la fundación, se estaba produciendo como fruto de la oración, el deseo y del querer de Dios. Incluso, el hecho de esta Eucaristía como entrada oficial, en este día, era signo de que Ella, María, Nuestra Madre, va delante abriendo camino. Por último, le pidió a fray Robinson que participara, y Robinson, en nombre de los capuchinos, nos dio la bienvenida a la parroquia y nos deseó los mejores frutos pastorales desde la Sinodalidad.

Antes del ofertorio, fray Mauricio bendijo los vasos sagrados: cáliz, patena, copón y vinajeras, y un relicario. Otra bendición especial sobre los vasos en los que el pan y el vino se convertirán en el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Cristo se hizo presente en nuestra casa, Él, el centro de nuestras fraternidades capuchinas.

Una vez comulgado, fray Mauricio le pidió a la hermana que haría de superiora que se acercara juntamente con fray Franco, quien ya había llegado, para entregarle a uno el expositor con Jesús Sacramentado y a la Hna. Lucila el copón con Hostias consagradas, e inmediatamente nos dirigimos a la nueva capillita, que es una habitación arreglada para oratorio. Allí fray Franco, en el Sagrario, nos dejó a Jesús. De regreso a la sala, fray Mauricio leyó un escrito en el que indica que con la reserva del Santísimo en el sagrario se da inicio a la misión de las hermanas en Panamá.

Transcribimos todo el rito utilizado en la celebración:

“RITO DE INSTALACIÓN DE LAS HERMANAS CAPUCHINAS DE LA MADRE DEL DIVINO PASTOR EN LA PARROQUIA CUERPO Y SANGRE DE CRISTO»

Fray Mauricio: Dios, fuente y origen de toda santidad, que nunca deja de llamar a los hombres al seguimiento de Cristo, esté con ustedes.

Todos responden: Y con tu espíritu.

Monitor: donde dos o tres se reúnen en el nombre de Cristo, allí está Cristo en medio de ellos.

Hoy se da inicio la misión de las Hermanas Capuchinas de la Madre del Divino Pastor, en la Parroquia Cuerpo y Sangre de Cristo, en Tortí. Queremos pedir a Dios y a la Madre del Divino Pastor, en este día de la Inmaculada Concepción, que las siga bendiciendo en su servicio a la Iglesia. Por ello, al reservar al santísimo en el Sagrario, da inicio a esta misión. Imploramos la bondad de Aquél de quien procede todo bien y le suplicamos que los ayude a poner por obra lo que han prometido, buscando en todo, como Jesús, la gloria del Padre; que viviendo la oración perseverante, manifiesten la imagen de la Iglesia orante y, guiadas por el Espíritu Santo, trabajen sin descanso, cada cual según su propia vocación, para que Cristo habite siempre en todos nosotros.

Oremos. Todos oran un rato en silencio. Después el celebrante prosigue:

Oh Dios, que continuamente activas en nosotros el querer y el obrar, te bendecimos porque, en nuestro peregrinar aquí en la tierra, nos concedes el don de anhelar tus atrios. Haz, te pedimos, que estas servidoras tuyas, cuya casa hoy inauguramos, te escuchen con fe, te supliquen en la oración, te busquen en su trabajo, te encuentren en toda ocasión y sean testigos de tu Evangelio, para que Cristo difunda en todas partes, por medio de ellas, la fragancia de su conocimiento, hasta que rebosen de gozo cuando se manifieste su gloria. Por Jesucristo, nuestro Señor.

R. Amén.

RESERVA DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO.

Monición: al reservar el Santísimo en el sagrario, se da así el inicio de la misión de las Hermanas en Panamá; pidámosle al Señor de la vida que, desde este lugar, se alimenten, se conforten y oren por tantos hombres y mujeres.

R. Amén.

Conclusión del rito

El celebrante, con las manos extendidas sobre los presentes, concluye el rito, diciendo:

Dios, que nos concede habitar en esta casa, nos guarde de toda perturbación interior y exterior, nos infunda el consuelo del Espíritu Santo y nos dé la perseverancia y la fidelidad en el santo propósito de vivir consagrados a Él.

R. Amén.

  • El Señor te bendiga y te guarde.
    R. Amén.

  • El Señor te muestre su rostro y tenga misericordia de ti.
    R. Amén.

  • Vuelva el Señor su rostro hacia ti y te conceda la paz.
    R. Amén.

  • El Señor les bendiga a ustedes.
    R. Amén.”

Después de esta hermosa celebración tan llena de ritos, unción y alegría, celebramos la fundación con un delicioso y fraterno almuerzo.

Acabamos el día con un gran sentimiento de agradecimiento al Señor por tantos beneficios recibidos. ¡Alabado sea Dios! Nuestro primer acto comunitario con la presencia de Jesús Sacramentado fue de júbilo y agradecimiento. María, Madre del Divino Pastor, nos ha precedido y nos consolida en el día de su Inmaculada Concepción.

Hna. Isabel Varela.