20 nov. MADRE REMEDIO PALOS: EN EL BICENTENARIO DE TU NACIMIENTO
El 8 de octubre de 2025 se cumplieron los 200 años del nacimiento y bautizo de la Madre Remedio Palos, humilde violeta de nuestro jardín. Por ello, la Familia Tousiana realizó una peregrinación a Valencia el pasado 11 de octubre, tal como se había programado para este año de celebraciones.
Después de más de cuatro horas de viaje, al llegar a Valencia, el primer acto fue la celebración de la Eucaristía en la Parroquia de San Esteban, protomártir, presidida por el arzobispo de Valencia, Mons. Enrique Benavent y concelebrada por el párroco Don Fernando Ros. La introducción, las lecturas, las preces, las ofrendas… todo ayudó a entrar en el perfil espiritual de la Madre Remedio y, a la vez, fijar los ojos en Cristo que la llamó y la fortaleció con su gracia para poder ser ejemplo y modelo para todos nosotros.
Al finalizar, providencialmente, tuvimos la dicha de participar en el bautizo de tres niños, lo cual nos trasportó a aquel 8 de octubre de hace 200 años, cuando en la misma pila bautismal la niña María del Remedio recibía las aguas bautismales.
Seguidamente, nos acercamos a la pila bautismal y compartimos espontáneamente expresiones de gratitud por el don de la Madre Remedio así como peticiones pidiendo su intercesión. Fue un momento de fervor y devoción que concluimos cantándole. Visitar la pila bautismal donde ella fue bautizada, nos ha hecho profundizar en la gracia recibida en el sacramento del Bautismo y la fidelidad de la Madre Remedio al corresponder a ella.
Después, fuimos a comer y, a continuación, completamos nuestra estancia en Valencia con un paseo por las calles cercanas a la casa donde nació la Madre Remedio y, enfrente del edificio, nos tomamos la foto de grupo y cantamos con mucha alegría, el himno: ¡A celebrar! ¡NOS MUEVE EL AMOR!
Seguidamente, presentamos los testimonios de algunos peregrinos:
“La peregrinación a Valencia para conmemorar los 200 años del bautismo de la cofundadora de las HH. Capuchinas de la Madre del Divino Pastor, la Madre Remedio Palos, la he vivido como una profundización de esta rama del carisma franciscano femenino que he comenzado a conocer el verano pasado, durante la peregrinación a Asís con las hermanas. Los dos vídeos sobre el Beato José Tous y la Hermana cofundadora Remedio Palos, me han ayudado a comprender mejor el Instituto. Paz y Bien”. (Joan Miquel Santandreu)
“SU TESTIMONIO PARA VIVIRLO HOY… La peregrinación fue un encuentro fraterno y festivo marcado por la fe y el amor. El Bautismo de nuestra Madre Remedio marcó su corazón con humildad, sencillez y servicio. El texto de la primera lectura (Proverbios 31,10-31), muy significativo, ya que define a la Madre Remedio como hermana ejemplar, que supo cuidar la marcha del Instituto, acompañando a las hermanas, atenta y servicial con todas”. (Hna.Isabel Alvarado).
“Participar en la salida a Valencia para celebrar los 200 años del nacimiento de la hermana Remedio, una mujer entregada con tanta humildad a la educación, ha sido una experiencia que realmente toca el corazón. Al mirar su legado, uno no puede más que admirar tanta grandeza silenciosa. Su vida, marcada por la sencillez y una confianza total en Dios, nos invita a detenernos y pensar en lo esencial: servir desde el corazón, sin buscar reconocimiento, y creer que toda obra hecha con amor siempre da fruto. La manera en que educaba, nos recuerda que la verdadera sabiduría nace del amor, la paciencia y la fe. Durante el día sentí una mezcla de gratitud, admiración y esperanza. Gratitud por su ejemplo, admiración por su entrega, y esperanza porque su vida demuestra que todos, desde el lugar en que estamos, podemos ser instrumentos de Dios, sembrando bondad, confianza y paz en nuestro entorno”. (Mireya García).
“Doy gracias a Dios por tantas bendiciones derramadas en nuestro Instituto a lo largo de estos 200 años desde el nacimiento de nuestra Madre Remedio. Por este motivo, el viaje a Valencia ha sido un regalo del amor de Dios en mi vida, por la oportunidad de conocer la tierra donde nació Madre Remedio. Fue un momento muy especial para mí cuando cada una expresaba su agradecimiento alrededor de la pila donde recibió el bautismo. Ahí, en el silencio de mi corazón reconocí de nuevo el amor fiel de Dios en nuestra historia. En mi oración pedía a Dios que cada día renueve mi fe para saberle buscar como lo hizo ella. La lluvia de ese día no empañó la belleza de ese momento cuando recorrimos sus calles y cuando cantábamos alegremente el himno “Nos mueve el amor”. Y así fue, un bonito momento de alegría y compartir fraterno. Cuando volvíamos, después del rezo de vísperas, quedaba resonando en mí la antífona del salmo “Desde la salida del sol hasta su ocaso, alabado sea el nombre del Señor”; esto me invitaba a alabar a Dios siempre, por los años de bendición en nuestro instituto, alabar a Dios por la vida y fidelidad de nuestra hermana mayor, Madre Remedio, que con la gracia de Dios supo mantenerse en fidelidad. Que ella, desde el cielo, interceda por nosotras”. (Hna. Deysi Gómez)
“No pensemos solo en los ya beatificados o canonizados. El Espíritu Santo derrama santidad por todas partes, en el santo pueblo fiel de Dios. (…) Dejémonos estimular por los signos de santidad que el Señor nos presenta a través de los más humildes miembros de ese pueblo que participa también de la función profética de Cristo, difundiendo su testimonio
vivo sobre todo con la vida de fe y caridad” (Gaudete et Exsultate, 6 y 8)
