16 maig Giras misioneras de Semana Santa
“La misión es un incansable ir hacia toda la humanidad para invitarla al encuentro y a la comunión con Dios”, decía el Papa Francisco con ocasión del DOMUND 2024. Esta imagen nos indica que la misión va más allá de toda frontera, periferia y condición y que responde al mandato del Resucitado: “Id al mundo entero y proclamada el Evangelio” (Mc 16, 15). Si nuestra vida es misión, implica tener disponibilidad, especialmente, cuando hay pueblos que piden la asistencia de misioneros y misioneras durante la Semana Santa, para vivir de una manera más intensa la Pascua de Jesús. Precisamente, a esta llamada han respondido algunas hermanas dirigiéndose a Chepos, Panamá y al Rama, Nicaragua. A continuación, tenemos algunos testimonios de estas experiencias.
TORTÍ,CHEPOS-PANAMÁ
“Dad gratuitamente lo que gratuitamente habéis recibido” (Mateo 10, 8).
Este año ha sido especial la misión de Semana Santa gracias a la experiencia de compartir el Triduo Pascual en las comunidades de Villa El Carmen y Higueronal de la Parroquia del Cuerpo y Sangre de Cristo de Chepo. Han sido días de compartir con la comunidad parroquial, de visita a algunos enfermos, de acompañamiento en la vivencia y celebraciones del Triduo con la liturgia y el ágape fraterno en las comunidades antes mencionadas, han animado mi fe al compartirla con otras personas, con otra cultura, por cierto, que viven su fe de forma alegre. Una experiencia gratificante, la acogida, generosidad de los parroquianos, el testimonio de fe, de resiliencia en medio de la enfermedad y de las dificultades, la entrega del delegado de la Palabra y de las catequistas, su labor evangelizadora. La hospitalidad, amabilidad y cuidado de los frailes capuchinos para con nosotras. Una comunidad que anhela la presencia de las religiosas, según nos expresaban porque consideran que anima la vivencia de su fe y les ayudan en su formación.
Agradezco a Dios y a la Congregación esta oportunidad de la que he salido fortalecida y edificada. (Hna. Lilliam Martínez, Comunidad Juniorado –Costa Rica).
La misión realizada en Panamá en el trascurso de la Semana Santa, fue una experiencia totalmente nueva y diferente para mí. Me quedé maravillada con la acogida y la disponibilidad de la comunidad de Higueronal. También me gustó la actitud y la forma de ayudarse los unos a los otros. Estuvimos compartiendo con ellos el Triduo Pascual, fueron unos días de mucho provecho para compartir la fe y la Palabra en comunidad.
El Jueves Santo después de la Eucaristía se realizó una hora de adoración, la comunidad respondió muy bien se quedaron adorando a Jesús hasta el final y estaban muy felices por ese momento de encuentro a solas con el Señor. El viernes acompañamos al pueblo para rezar el Viacrucis. Lo hicimos por la carretera Panamericana, y mientras caminábamos se rezó el santo rosario y la coronilla. Eso fue algo nuevo para mí y me gustó porque no solamente meditamos el camino de Jesús hacia el calvario sino, también, estuvimos contemplando el dolor de la Santísima Virgen. El día sábado celebramos la Vigilia Pascual con gozo y alegría, estuvo muy hermosa la celebración y el ambiente estaba muy animado con cantos muy alegres que contagian. (Hna. Lucía Chach, Comunidad Juniorado-CR).
Le doy gracias a Dios por esta oportunidad que me dio de ir esta Semana Santa a Panamá y compartir con el pueblo panameño, en especial con el pueblo de Tortí, con quien compartí y viví la Semana Santa de una manera diferente, desde el jueves santo hasta el Domingo de Resurrección, participando en las diversas actividades religiosas y comunitarias que me permitió conectarme con la cultura y la fe del pueblo.
Fueron momentos muy agradables, durante los cuales conocí personas muy valientes y entregadas, sedientas de la Palabra de Dios, personas abiertas y dispuestas que quieren llevar a cabo su misión como cristianos.
Esta experiencia me enseñó la importancia de la fe en mí y en la vida de las personas, y me permitió crecer como persona, y como hermana capuchina. Fue un privilegio vivir la Semana Santa en Tortí y llevaré estas experiencias y recuerdos siempre conmigo. ¡Gracias señor, por todos los beneficios que he recibido de tu amor! (Hna. Elieth Vallecillo, Comunidad Juniorado – Costa Rica).
Doy gracias a Dios y a las hermanas por la oportunidad de compartir con otras personas este tiempo fuerte de la Iglesia, la Semana Santa. La comunidad de Tortí es alegre, espontánea, acogedora y entusiasta, y está deseosa de recibir a las hermanas. Junto a hermana Elieth, apoyamos a la comunidad de Villa del Carmen, un lugar muy mariano, donde nos recibieron con una cálida acogida, especialmente por parte de la delegada de la Palabra, doña Nydia, quien se mostró atenta en todo momento. Se quedan grabados en mi corazón la cercanía y los gestos de acogida que recibimos de toda la comunidad. (Hna. Aydelí López, Comunidad Juniorado – Costa Rica).
LAS IGUANAS, EL RAMA-NICARAGUA
Así como nuestro fundador nos enseña “lleven a su paso la paz y el bien” nos dispusimos a salir en misión durante esta semana santa, tiempo en que se conmemora la pasión, muerte y resurrección del Señor, el corazón de nuestra fe cristiana.
Tuvimos la oportunidad de compartir nuestra fe con la comunidad de las Iguanas, ubicada a unos 11 kilómetros de la ciudad del Rama. A esta, llegamos en bote y nos recibieron los miembros de la capilla en la que íbamos a pasar la semana.
Con el gozo de llevar a cabo esta misión, pusimos en marcha nuestra agenda misionera, en la cual, los primeros días los dedicamos a visitar los hogares, llevándoles, con la Palabra de Dios de cada día, un mensaje de esperanza y de consuelo e invitándoles a confiar firmemente en el Señor, muy a pesar de las dificultades que la vida nos pone en nuestro caminar. Además de compartir la fe con estas familias, también compartimos nuestra amistad y cercanía de sabernos hermanos en Cristo.
A partir del jueves santo, nos dispusimos a celebrar juntos con los feligreses de esa capilla el santo triduo Pascual, El sábado, convocamos a los niños y jóvenes para animarlos al seguimiento del Señor según lo propio de su edad. Compartimos con ellos algunos temas, dinámicas y juegos. Seguidamente, preparamos la vigilia Pascual en la que tuvimos una gran participación de feligreses y los animamos “a salir de nuestras tumbas interiores y vivir como resucitados.” (PP. Francisco) Después de la vigilia, nos despedimos de la comunidad y regresamos en la mañana del Domingo a la comunidad de hermanas del Rama con las que compartimos la celebración de la Resurrección del Señor.
Fue una semana vivida con intensidad, acompañando espiritualmente a la comunidad, pero también viviendo una experiencia de renovación espiritual y fortalecimiento de la propia fe al ser compartida.
Con esperanza, encomendamos a Dios todos los esfuerzos realizados, seguras de que Él, en su infinita misericordia, hará germinar abundantes frutos espirituales de esta misión.
(Hna. María Carolina Álvarez, Comunidad Managua).
Cada año en las misiones es una experiencia distinta con nuevos retos. Este año 2025 me tocó misionar en las Iguanas, una comunidad del Rama. Cuando me dijeron que nos tocaba irnos en bote me dio miedito, pues, nunca había viajado en bote, pero dije: aquí voy con mi Señor y me encomendé a mi madre y Pastora.
Nos llegaron a recoger el delegado y otro muchacho y las personas nos recibieron muy bien. Visitamos 7 casas por día y gracias a Dios nos recibían muy bien y las familias se alegraban de vernos y de llevarles la palabra de Dios. Tuve encuentro con los niños del cual disfrutaron.
Yo agradezco mucho a esas personas sencillas y humildes de cómo nos acogieron y la disponibilidad que tuvieron para participar en las diferentes actividades.
(Emelina Centeno, Fraternidad de Seglares CMDP, Managua).
Durante la semana santa, participé en una misión en la comunidad de las Iguanas, junto con la hermana Carolina y la profesora Emelina. Mi objetivo era aprender cómo se realiza una misión, compartir la fe con las personas y vivir una semana Santa junto a ellos.
En las visitas que realizamos en las casas descubrí la fe profunda que hay en algunas personas y la gran humildad al ver como en medio de lo sencillo viven con alegría y esperanza ante cualquier situación. Nos recibían con mucha alegría, enseñándome más de lo que yo podía dar.
Esta experiencia me permitió descubrir aun más el rostro de Cristo en lo sencillo, el poder compartir la alegría con distintas personas me ayudó a aprender un poco más sobre las misiones, a crecer en mi vocación y a valorar la belleza de las misiones. Sin duda, volvería a repetir esta experiencia. (Olivia Bello López, aspirante a CMDP, Managua).
“Para mantener esta herencia, desde la escucha a la Iglesia y a sus iglesias locales, especialmente a las iglesias de misiones, releamos los textos del P. Tous y las Constituciones por él escritas, y reflexionemos sobre su vida y la de nuestras primeras hermanas.
Nuevos caminos de acción para la educación y misión evangelizadora harán cada vez más fecunda nuestra presencia e inserción en la constante evolución de nuestros pueblos”.