Profesión Perpetua de la Hna. Susana Oconitrillo.

CRUCIFIJO EN LOS VP
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El pasado 2 de agosto, Fiesta de nuestra Señora de los Ángeles, hizo su Profesión Perpetua en Pallejá, la Hna. Susana Oconitrillo Madrigal. La celebración de la Eucaristía enmarcada en una fiesta franciscana dedicada a la Virgen María y en un entorno natural, ofrecía a nuestra vista un paisaje muy bello, pero más bello aún por el significado de la consagración de nuestra hermana, pues la llamada del Padre de las Misericordias siempre es una invitación al amor y a la gratuidad. Os invitamos a visualizar la celebración en el siguiente enlace:


 

Además, os compartimos su testimonio vocacional:

 

 

Seguidamente os presentamos unas palabras que reflejan su sentir al pronunciar su SÍ definitivo a Dios:

 

Recibí una invitación del Espíritu Santo a darme por amor, como lo dicen nuestras Constituciones (art.16, 1) y, junto con esa invitación, he recibido muchos regalos: la gracia de la vocación, de la pobreza, la castidad y la obediencia, el don de mis hermanas en la fraternidad, el servicio a los niños y jóvenes a través de la evangelización y la educación cristiana.

 

Estoy muy agradecida. Descubro en esta vida a la que he sido llamada, la misericordia de Dios para conmigo. Me descubro hija del Padre de toda la creación, como Francisco de Asís, Esposa de Jesús, mi Salvador y Redentor al estilo de Clara de Asís y guiada y fortalecida por el Espíritu Santo. He recibido mucho. Se me ha regalado una identidad como Capuchina, tal y como lo quería el Beato José Tous, siendo acompañada y protegida por mi Suprema Abadesa, la dulcísima Madre del Divino Pastor. ¡Cuántos regalos!

 

El “sí” de los votos perpetuos lo voy dando en el día a día, como respuesta a este gran Amor que me ha sido dado. Jesús quiere que sea como Él en la tierra y que continúe dando gloria al Padre. Tal y como dice el canto que escogí para el día de mi profesión perpetua: “Sin nada que pedir y con tanto para dar”, porque lo más bello ya me ha sido dado: Su Amor. Agradecida con estos regalos, sólo pido seguirlo con la mirada interior puesta en Él cada día”.

 

¡Gracias, Señor, y gracias hermanas

por recibirme en vuestra fraternidad!”