Mensaje con motivo de la fiesta del Beato José Tous 2021.

Mensaje con motivo de la fiesta del Beato José Tous 2021.

 

“A nadie dejó agraviado”

(Vida y obra del P. José Tous y Soler, p. 293)

¡PAZ Y BIEN!

“¡Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor!” Esta tradicional invocación al Espíritu Santo debía estar frecuentemente en los labios del P. Tous, pues el fuego del amor de Dios le enardeció durante toda su vida y, encendido de pasión por Él y por la humanidad, se entregó a la Iglesia plenamente. Y quien se deja conducir por el Espíritu da frutos de “amor, alegría y paz; de paciencia, amabilidad y BONDAD; de fidelidad, humildad y dominio propio” (cf. Gál 5,22-23). ¿No es este el retrato del B. José Tous?

 

Marcado por el Espíritu… Sí, el P. Tous es un hombre que se deja hacer por la suave brisa del Espíritu, día a día, escuchando su voz, buscando su rostro, permaneciendo ante el sagrario, rezando los salmos, celebrando la Eucaristía, velando al pie de la cruz como María… Él es el hombre que, marcado por el Espíritu, se deja llevar, dinamizar y empujar por su fuerza que le dilata el corazón y, así, se convierte, en medio del mundo, en “bondad en acción”. Una bondad que es respiración del mismo Dios en él, cada vez que ama, cada vez que conjuga el verbo DARSE. Una bondad manifestada a veces por una presencia silenciosa, otras por una palabra oportuna, un gesto de perdón, una mano abierta, una sonrisa, una palabra amable, una limosna… porque “a nadie deja agraviado” (Ros Leconte, Ernesto: Vida y obra del P. José Tous, p. 293).

 

Desde pequeño, en su casa y hasta el momento de irse al Cielo, son muchas las manifestaciones de esta bondad que fluyen de él como si fuese un canal que deja pasar el amor de Dios hacia los
otros. ¡Qué profundidad de comunión con el Padre debía tener su alma! Como los grandes orantes bíblicos, ¡qué silencio más elocuente cuando cara a cara hablaba con Dios! ¡Qué humildad para poder transformarse en lugar de paso de la gracia divina! ¡Qué confianza en la misericordia de Cristo para ser su portador en todo momento!

 

Mirar a los ojos del P. Tous es dejarse envolver de ternura, de paz, de bondad. ¡Él es transparencia de su Señor! Un verdadero amigo del Señor Jesús (cf. Jn 15, 9-17) que permanece unido a Él, la Vid, y da mucho fruto, MUCHOS FRUTOS DE BONDAD, espejo de su gran amor.

 

Veamos algunos de ellos:

– Iluminado por el bautismo y educado en la fe cristiana por el testimonio de la familia, su docilidad a la gracia y al don del Espíritu hacen de él un niño bondadoso, amable y cariñoso con sus padres y hermanos.
– Al elegir ser fraile capuchino quiere hacerse ofrenda agradable a Dios y, al vaciarse de sí mismo, se llena de la bondad del Padre del Cielo, la cual esparcirá por todas partes llevando la Paz y el Bien, como Francisco de Asís. Forjan el alma bondadosa del joven capuchino su pacífico y prolongado encuentro con Jesús, su devoción eucarística, su vida escondida, el silencio, la penitencia, la abnegación, la alegre y sencilla vida fraterna…
– Arrancado del convento, encarcelado… ¿Qué hacer? En la oscuridad de la noche su corazón vuelve a pronunciar el SÍ y, con exquisita fidelidad a Dios, emprende el camino del exilio. Su bondad le hace peregrino para hacerse uno con quienes encuentre por los vericuetos del mundo, anunciando con el ejemplo que Cristo, el Pastor Bueno, es su plenitud, lo único necesario.
– Pastor según el corazón de Dios (cf. Jr 3,15), sacerdote de fe y costumbres irreprensibles, según se dice de él durante su estancia en Toulouse, es para la comunidad benedictina una presencia bondadosa y luminosa en momentos delicados de discernimiento. Al mismo tiempo, es un buen acompañante espiritual para las jóvenes del internado.
– Regresa a Cataluña movido por la llamada íntima de anunciar la Buena Nueva entre la gente sencilla que vive los estragos de la injusticia social. Su bondad, en medio de ellos, toma el nombre de BÁLSAMO en las visitas a los enfermos, de MISERICORDIA en el confesionario, de ACOMPAÑAMIENTO a las jóvenes de la Asociación de Santa Romana…
– Acostumbrado a las renuncias, sufre en silencio la nostalgia de no poder vivir en fraternidad con los frailes. Lo acoge y transforma en una oportunidad de poder compartir la fe y la vida con su familia natural, a la que anima en las dificultades y ama desde la generosidad de su corazón tan bondadoso; una compañía que ellos agradecen y valoran como un regalo del mismo Dios.
– Guarda en silencio los sufrimientos que se derivan de su precaria salud, uniéndolos a la pasión de Cristo. “Acoge la inactividad y la enfermedad con paz y alegría franciscana. Poco a poco se hace más humilde, más sereno, más reflexivo y más misericordioso” (cf. Peiró, Trinidad: Fiel a Dios y fidel a los hombres, pág. 36). Un programa personal de desaparecer a los ojos humanos, expresión de una profunda bondad enraizada en el corazón providente de Dios y de la Buena Madre: no quiere preocupar a nadie.
– Escuchar las inquietudes de la juventud, orientarla, acoger sus ideales de santidad y proyectar, incluso, una nueva congregación para que Isabel, Marta y Remedio puedan hacer realidad su anhelo de consagrarse a Dios, se convierte en la máxima expresión de su bondad. El P. Tous se compromete con el nuevo Instituto impulsado por el Espíritu que lo hace prudentemente audaz, silenciosamente fecundo, humildemente pastor del pequeño rebaño, bondadosamente solícito de sus necesidades. Un carisma va tomando forma y un instrumento de Dios, en contemplación y acción, acompaña sus pasos durante 21 años, con amor, paciencia, discreción y benevolencia.
– “Derramen en los corazones de las niñas los santos pensamientos y devotos afectos que Dios les comunica en la oración” (J. T. Circular 1864). Él tiene experiencia de la bondad del Señor en la oración y cree firmemente que comunicarla a los niños es el mejor obsequio. Es el reto de ser “capacidad” de la bondad y del amor de Jesús para repartirlos, dando testimonio de haber bebido, como el P. Tous, en las fuentes de Agua Viva que sacia la sed de felicidad: un programa de educación y de vida.
– La manera como el P. Tous vive el dolor, las contradicciones, los aparentes fracasos, las incomprensiones, la oscuridad interior, las dudas en las decisiones sobre la marcha del incipiente Instituto… nos hablan de fortaleza de espíritu, firme confianza en el querer divino y una magnánima bondad expresada en la delicada estima a las hermanas en toda circunstancia.

 

Después de ver estos detalles de su vida, bien se pueden aplicar al P. Tous las palabras de Pablo: “Cuando les hablé y les prediqué el mensaje no utilicé palabras cultas para convencerles. Al contrario, les convencí por medio del Espíritu y del poder de Dios” (1Cor 2,4).

 

¡Ciertamente! Su vida es un camino con un único horizonte: buscar el querer del Padre bondadoso, en constante discernimiento desde la escucha del Espíritu “dejándose iluminar la mirada interior de su corazón” (Ef 1,18) y, asimismo, haciéndose morada permanente de la Trinidad que le transforma en icono de Cristo y en derroche de bondad que fluye sin cesar. Así deviene sal, luz y levadura para el mundo.

 

En definitiva, el P. Tous contempla el corazón de Dios, penetra en su misterio y, desde allí, extiende su mirada sobre cada ser humano. Siente la llamada a encarnarse y sueña una manera de vivir en clave de “bondad”. Y dibuja un proyecto para tender puentes de misericordia, para ser destellos de alegría, para derramar los afectos del corazón de Jesús en los niños, para ser presencia amorosa de madre, para ser transparencia del rostro de Dios… Este proyecto tiene un nombre: Capuchinas de la Madre del Divino Pastor. Y, además, hoy tiene otro nombre: Voluntarios Capuchinos MDP. Y tiene nombres y apellidos concretos, el de cada uno de ustedes y los de cada hermana, de todos los que hemos pronunciado el Sí a esta aventura de libertad, amor y felicidad que nos ofrece el carisma tousiano. Seamos, como el P. Tous, BONDAD EN ACCIÓN.

 

María, Templo del Espíritu Santo, desde tu corazón bondadoso de Madre y Pastora, sé custodia de nuestros corazones para que, conociendo el don del Espíritu derramado en el B. José Tous, caminemos siempre en fidelidad al carisma recibido, haciendo realidad las palabras de Pablo: “¡Si vivimos gracias al Espíritu, COMPORTÉMONOS de acuerdo con el Espíritu!” (Gál 5,25). ¡Madre, edúcanos para ser espejos de BONDAD!

 

Deseándoles una feliz fiesta del Beato José Tous, precedida de la unción del Espíritu el día de Pentecostés, les abraza su hermana,

 

Mª Carme Brunsó Fageda.
Superiora General.
Barcelona, 18 de mayo de 2021